niño fuerte

Autoestima y motivación, la armadura para protegernos de los desafíos de la vida

Los niños y adolescentes están en pleno proceso de crecimiento, experimentan cambios constantes, y es por ello que necesitan el apoyo de los adultos para reforzar sus propios recursos. Éstos también pueden necesitar hacer terapia psicológica ante un problema concreto que no pueden gestionar por sí mismos y los padres se sienten desorientados sobre cómo actuar.

La población infanto-juvenil también tienen problemas como, por ejemplo, el fracaso escolar, el acoso en el colegio, el abuso o la dependencia de drogas o a las últimas tecnologías, las dificultades para hacer amigos, o situaciones de conflicto que se viven en casa, como por ejemplo, discusiones constantes por parte de los padres, problemas económicos, muerte de un familiar o un divorcio.

El psicólogo se convierte en un punto de apoyo también muy importante para los padres, ya que se ofrecen pautas de actuación concretas para apoyar a su hijo.

La psicología infantil parte de la premisa de que todo malestar emocional tiene una causa que conviene identificar para poder hallar un remedio. Cuanto antes se pide ayuda profesional, antes se puede ayudar al niño o adolescente a recuperar su bienestar, de lo contrario, el problema y el malestar aumenta de forma notable.